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Por qué el estampado no se cuartea (y las tres cosas que sí lo estropean)

Por qué el estampado no se cuartea (y las tres cosas que sí lo estropean)

Es la pregunta que se hace todo el mundo antes de gastarse cuarenta euros en una camiseta estampada, aunque casi nadie la escriba: ¿esto se me va a cuartear a los tres lavados?

Es una duda razonable. Todos hemos tenido una camiseta con el dibujo agrietado, con trocitos que se levantan si les pasas la uña y un tacto de plástico que ya no se va. Así que vamos a contarlo bien, porque la respuesta depende de una diferencia técnica que casi ninguna tienda explica.

Encima de la tela, o dentro de ella

Hay dos formas de poner un dibujo en una prenda, y no se parecen en nada.

La primera es el vinilo: se recorta una lámina de plástico y se pega a la tela con calor. Queda encima, como una pegatina. Se nota al pasar la mano porque literalmente hay una capa de material sobre el algodón. Y como el plástico y el algodón no se estiran igual, con los lavados y los estirones acaba agrietándose. Eso es lo que se cuartea.

La segunda es la impresión digital directa, que es la que usamos aquí. La máquina deposita tinta al agua directamente sobre las fibras del algodón, y la tinta las empapa. No hay una capa encima: el color pasa a formar parte del tejido. Por eso, cuando miras el estampado de cerca, se sigue viendo la trama del algodón a través del color.

Y por eso no se cuartea. No hay nada pegado que se pueda agrietar. Tampoco se pela ni destiñe: la tinta está donde está la fibra, y a la fibra le pasa lo mismo que al resto de la prenda.

Sudadera color crema con estampado a todo color en el que se aprecia la trama del algodón bajo la tinta
Sobre un color claro la tinta entra directamente en la fibra y se sigue viendo la trama del algodón por debajo. Diseño «Esqueleto Rockero».

Las tres cosas que sí lo estropean

Que el estampado sea resistente no quiere decir que sea indestructible. Hay tres formas de cargárselo, y las tres tienen que ver con el calor.

La plancha directa. Es la peor de todas y la más común. Pasar la plancha caliente por encima del dibujo lo aplasta y le quita el color. Si tienes que planchar, hazlo del revés: por dentro de la prenda, con el estampado tocando la tabla.

El agua demasiado caliente. Por encima de 30 °C el algodón se resiente y el color se apaga antes de tiempo. No es que se caiga de golpe: es que la prenda envejece a marchas forzadas.

La secadora a tope. El calor fuerte de la secadora hace lo mismo que la plancha pero repartido por toda la prenda, y además encoge el algodón. Si la usas, temperatura baja.

Y una cuarta que no es calor pero se carga cualquier estampado: la lejía. No hace falta explicar por qué.

Las cinco reglas, en una línea cada una

  • Lávala del revés, a 30 °C como máximo.
  • Nada de lejía, ni de quitamanchas con cloro.
  • Secado a baja temperatura, o al aire y a la sombra.
  • Plancha del revés, sin pasar nunca por encima del estampado.
  • No la lleves a la tintorería: el limpiado en seco usa disolventes.

Si en algún momento dudas, manda la etiqueta cosida en la prenda: prevalece siempre sobre lo que diga cualquier página web, esta incluida.

El aviso que casi nadie te da antes de cobrarte

Aquí viene la parte que no sale en los anuncios.

Recién estampada, la prenda se nota un poco al tacto en la zona del dibujo. No es un defecto ni es que te haya tocado una mala: es cómo queda la tinta al secarse. Se suaviza con los primeros lavados y a partir de ahí ya no lo notas.

Lo contamos antes de comprar y no después porque preferimos que lo sepas a que abras el paquete pensando que te han dado gato por liebre. Es exactamente lo mismo que hacemos con los plazos de entrega: es mejor una expectativa correcta que una sorpresa.

Y otra cosa incómoda: la capa blanca

En las prendas de color oscuro, antes de imprimir el dibujo se aplica una base blanca debajo. Sin ella, los colores no se verían: quedarían apagados sobre el negro o el azul marino.

La misma sudadera en negro, con el estampado a todo color destacando sobre el tejido oscuro
El mismo diseño sobre negro. Para que los colores no se apaguen, debajo va una capa base blanca que también se nota al tacto. No hay forma de evitarla con esta técnica.

Esa base también se nota, sobre todo al principio. Es la razón por la que un estampado a todo color sobre una sudadera negra tiene un tacto distinto al de un dibujo pequeño sobre una camiseta blanca. No hay forma de evitarlo con esta técnica, así que preferimos decirlo.

Sudadera de algodón orgánico de 350 g por metro cuadrado con un estampado sobrio en tonos dorados
350 g/m². El peso se nota al cogerla, y es lo que hace que no dé de sí por los puños después de un invierno. Diseño «Equilibrio en la Eternidad».

Por qué la prenda de debajo también importa

De poco sirve un buen estampado sobre una prenda que se deforma. Por eso las camisetas son de 180 g/m² de algodón orgánico peinado y las sudaderas de 350 g/m², con 85 % de algodón orgánico y 15 % de poliéster reciclado.

Ese quince por ciento de poliéster reciclado está ahí a propósito: es lo que hace que la sudadera no pierda la forma después de un invierno de uso. Una sudadera de algodón puro de ese gramaje acabaría dando de sí por los puños y el bajo.

Si aun así algo va mal

Tienes catorce días para devolver la prenda desde que la recibes, sin tener que dar explicaciones. Y si lo que ha pasado es un defecto de fabricación o de impresión, escríbenos con una foto: eso no es una devolución, es un fallo nuestro y se resuelve como tal.

Lo decimos porque un estampado que aguanta no sirve de nada si el que lo vende desaparece cuando hay un problema.


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