Pides una camiseta un martes. El jueves no ha llegado. El viernes tampoco. Y empiezas a pensar que te han estafado.
No te han estafado. Es que tu camiseta, el martes que la pediste, todavía no existía.
Lo que pasa entre tu clic y tu buzón
En una tienda normal hay una nave con miles de prendas ya hechas. Alguien coge la tuya de una estantería, la mete en una caja y a correr. Por eso llega mañana.
Aquí no hay nave. Hay un taller. Y cuando pulsas «comprar», empieza esto:
- Tu pedido llega al taller con tu diseño, tu color y tu talla.
- Se coge la prenda base en blanco y se prepara.
- Se imprime tu diseño con tintas al agua, una unidad, la tuya.
- Se cura, se revisa y se empaqueta.
- Sale hacia tu casa.
Todo eso son de 2 a 7 días laborables. Después, el transporte añade de 2 a 5 días laborables más.

Por qué no lo hacemos al revés
Podríamos. Podríamos imprimir doscientas camisetas de cada diseño, meterlas en un almacén y mandarlas en veinticuatro horas. Sería más cómodo para todos.
El problema es lo que pasa con las que no se venden. Se rebajan, se malvenden y acaban destruidas o quemadas. La industria textil produce cada año montañas de ropa que nadie llegó a ponerse nunca, y eso no es un fallo del sistema: es el sistema.
Nosotros preferimos el otro trato: tú esperas unos días más, y a cambio no se fabrica ni una sola prenda que acabe en la basura. Esa es toda la propuesta.
Lo que ganas con la espera
No es solo una cuestión de conciencia. Hay tres cosas concretas:
- Casi cuatrocientos diseños, todos disponibles. Sin stock no hay «agotado en tu talla». Si existe, se hace.
- Tallas de la S a la 5XL. Un almacén nunca cubriría ese rango en todos los diseños. Un taller sí.
- Prenda nueva de verdad. La tuya no lleva ocho meses doblada en una estantería con otras mil encima.

La cuenta, si lo tuyo es un regalo
Aquí es donde conviene ser práctico. Cuenta hacia atrás desde la fecha en que lo necesitas y déjate tres semanas. Con eso vas holgado incluso en el peor escenario.
Si vas justo, dos semanas suelen bastar. Menos de diez días laborables ya es apurar, y en temporada alta (octubre, y todo diciembre) es directamente jugársela: es cuando más pedidos entran a la vez y los talleres van al límite.
Si preparas algo para Halloween, la fecha a apuntar es el 15 de octubre.
Y si algo sale mal
Se puede torcer, claro. Si tu pedido se retrasa más de la cuenta, escribe a pedidos@camisetasysudaderasoriginales.com y lo miramos. No hay formularios de tres páginas ni números de expediente.
Y si al abrirlo no es lo que esperabas, tienes 14 días para desistir. Nos devuelves la prenda y te devolvemos el dinero en cuanto la recibamos o en cuanto nos mandes el justificante del envío, lo que ocurra antes.
En resumen
Tarda unos días más porque no existía. Y no existía porque decidimos no fabricar nada que nadie haya pedido.
Si esa espera te encaja, el catálogo está aquí. Antes de pedir, dos minutos en la guía de tallas te ahorran la única espera que sí es un fastidio: la de la segunda vez.

